De tacheros

Publicado en el libro «Lunes de Antología» de Editorial Vinciguerra y Jockey Club

Historias de tacheros tengo miles. Son tantas, que mis conocidos me cargan. Por qué me eligen a mí, una simple pasajera, para confesarse, nunca lo sabré. Algo debe tener que ver mi sonrisa desplegada al viento cual si fuera una amiga de toda la vida. Y esto se explica porque como persona que toma mucho taxi (taxera) espero que el taxista se dé cuenta, ni bien subo, de que sea un viaje corto o largo, yo nunca lo voy a traicionar con un bondi. La sonrisa y un breve comentario referente al clima, dan el pie justo para que el tachero se despache sin problema.

Lo curioso, es que, a pesar de que a otros pasajeros no les hablan o a lo sumo discurren en charlas políticas en época de elecciones, en mi caso tocan temas mayormente sexuales, por decirlo de alguna manera. Y entre los pobres pescadores que se quejan que ya no tienen más relaciones con su mujer y los ganadores que han pasado por múltiples amantes y ya están del otro lado, rescato tres anécdotas por decirlo de alguna manera “coloridas”.

Una mañana temprano, iba para el trabajo y después del buen día (con sonrisa) y el intercambio acerca del clima de rigor, se me ocurrió agregar “estoy cansada” a lo cual el taxista responde que él también, porque el día anterior le había tocado su experiencia “suinyer”. Aclaro que de movida me descolocan, pero después, y para no parecer una cuadrada o caída del catre, les sigo la conversación como si supiera del tema.

En otra oportunidad, otro taxista me contó con mucha soltura que él solía ir a un club nudista con su pareja, y detalló cómo comían asadito en el quincho todos los fines de semana en cuerpito gentil. Sentí risa al imaginarme un chori caliente cayendo en las partes del buen hombre, pero me contuve y como siempre seguí la charla como si nada, agradeciendo de mil amores el nombre y la dirección del club.

Mis amigas dicen que yo soy de viaje largo y por eso tengo tiempo de “intimar” con los tacheros, pero la tercera historia que tengo para contar fue un viaje muy corto (de Tribunales a Plaza San Martín). El hombre se jactaba de su buena salud a pesar de sus años. Hizo un resumen pormenorizado de enfermedades que nunca había padecido y remedios que nunca había tomado y justo antes de que me bajara deslizó su última frase “la única pastilla que tomo es la del viagra”.

4 comentarios sobre “De tacheros

  1. Buenísimo, yo q soy una gran usuaria del servicio, me pasa muy seguido, pero nunca temas sexuales, no sé si porq soy MUY SEXY, o porque tengo cara de Directora de Escuela de Monjas jubilada

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