(Del taller del JC y cómo un disparador en latín te puede teletransportar en el tiempo) Rosa, rosa, rosam, rosae, rosae, rosa. Subía las escaleras del colegio recitando de memoria la primera declinación. Rosae, rosae, rosas, rosarum, rosis, rosis. Cada peldaño me situaba más cerca del matadero. Las clases de latín con la profesora DonattiSigue leyendo «Ad altiora tendimus»
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Venía distraída
Venía distraída por el Eleven, como llamamos al barrio de Once con las chuchis para no perder el glamour. El Eleven tiene un efecto hipnótico, porque encuentro desde las golosinas y el cotillón para los cumpleaños de los chicos, hasta los vestidos de fiesta para los cumple de cuarenta que vienen cada vez más sofisticados,Sigue leyendo «Venía distraída»
Los bajos del temor
La obra había concluido. Una semana antes despedí al último pintor, le pagué los honorarios a la arquitecta y me senté en el piso satisfecha pero derrumbada. El departamento era el principio de una vida nueva que no me correspondía vivir. Mi comienzo, por el contrario, era el inicio de un camino donde se imponíaSigue leyendo «Los bajos del temor»
La casa del amor
Hacía varios meses que las cosas no andaban bien. ¿Podría ser que incluso desde el último año apenas me dirigiera la palabra? No sabría precisarlo, pero de algo estaba segura: ya casi habíamos abandonado totalmente el contacto físico. Me sentía perdida, sin rumbo, falta de amor, hambrienta de sus caricias. ¿Qué es lo que habíaSigue leyendo «La casa del amor»
¡Quién me quita lo bailado!
Ya hace más de tres años que vivo en el geriátrico. Me llevaron engañado, caí como un chorlito. ¿Qué me iba a imaginar yo que esa casona vieja y descascarada en Lomas de Zamora no era la casa del tío Alejandro donde nos esperaban para festejar su cumpleaños? Lo cierto es que en el momentoSigue leyendo «¡Quién me quita lo bailado!»
¡Clemencia!
Me despertó un griterío terrible, ¿qué sería todo ese barullo? Abrí un ojo, ¿qué le había pasado a mi cama que se me hacía tan dura? Sin embargo, las sábanas tenían una textura distinta a la de siempre, mi piel se deslizaba con mucha suavidad por algo que podría ser satén o quizás seda. AlgoSigue leyendo «¡Clemencia!»
Estación espacial
Hace más de seis meses que estoy varado en esta estación espacial de morondanga y ya no me aguanto más.Se suponía que estaría solamente un par de meses verificando las probabilidades de vida en Saturno, pero mi nave chocó con un meteorito y mi vida quedó regulando en la órbita intergaláctica. Ya estoy re podridoSigue leyendo «Estación espacial»
Soñar no cuesta nada
Una selección de diálogos inspirados a partir del disparador de Lugares Comunes del taller de escritura de Fernando Sánchez Sorondo. Que los disfruten. – Mirá Ernesto, el no ya lo tenés, tiráte a la pileta, no seas zonzo. – Y bueno Margarita, lo que pasa es que yo ya estoy viejo – Dejáte de embromar,Sigue leyendo «Soñar no cuesta nada»
Negadora
-No llegué, se me hizo tarde, disculpáme.Claro estabas en el bar del club como siempre un whisky atrás de otro y se te pasa lo másimportante solamente vos mi vida no entiendo nada no eras así cuando nos conocimos bah muy puntual no fuiste nunca pero de ahí a dejarme de plantón ahora que loSigue leyendo «Negadora»
Las amigas
Se hicieron amigas de grandes. A una le decían Paca, apodo común de muchas Franciscas, y a la otra le decían Tuca, diminutivo de ¨pituca¨, porque era tan elegante…, y porque su familia había tenido campo en la provincia de Buenos Aires y hablaba con esa tonada tan particular de la gente bien. Las habíaSigue leyendo «Las amigas»
Inspiración
Nunca había estado tan inspirado. Al dormirme los pensamientos se agolpaban en mi materia gris formando constelaciones de ideas brillantes y me levantaba antes de que amaneciera para escribir sensaciones y sentimientos que serían la base de mi primer gran libro. La lectura sin duda había ayudado, y mucho, porque como bien lo dijo Georgie,Sigue leyendo «Inspiración»
La reunión
Me preparé meticulosamente para la reunión de aquel día. Ensayé el vestido negro, ese que usaba sólo en ocasiones especiales, pero me pareció poco como para el encuentro tan esperado. Si iba a verme frente a frente con un colega como Martínez debía lucir bien, no necesariamente una diva, pero sí acorde a lo queSigue leyendo «La reunión»
Padrinos
Tomamos posesión del campo que pensábamos alquilar por un año una tarde de diciembre de mucho calor. Nos presentaron a los caseros, un matrimonio muy simpático; él, cuarentón, bien paisano, de boina, bombachas y rastra. Ella de unos treinta y tantos empulpadita y con un hijo adolescente. No pasó siquiera un mes desde que llegáramosSigue leyendo «Padrinos»
Sorpresas rurales
Era una tarde soleada de enero. Los pajaros hacían burla del tórrido verano entreverados en las copas de los árboles. Ella sintió un fuerte dolor de vientre, tanto, que no pudo ahogar un grito de pena. Sus hijos ya adolescentes se miraron y decidieron buscar al padre que había salido de madrugada a trabajar enSigue leyendo «Sorpresas rurales»
Pensar antes de actuar (por María Rosa Senet)
No soy de las que revisan cartas, celulares o bolsillos. Prefiero no enterarme. Pero me enteré. Una mujer me lo contó, con pelos y señales. Nombres, lugares, direcciones, fechas, horarios. Sabía todo la muy vengativa. Porque la odiaba a la mujer ésa. Y la vigiló, o la hizo vigilar, no sé. Rápidamente me dí cuentaSigue leyendo «Pensar antes de actuar (por María Rosa Senet)»
Sonrisas
A pesar de las botas de ski caminaban con el mismo glam que en las avenidas de Buenos Aires. A la mañana temprano se lookearon, intercambiando anteojos de sol, guantes y bufandas como si fueran collares y pañuelos de Hérmès. Llegando a la aerosilla tuvieron que separarse porque el número impar les impedía subir aSigue leyendo «Sonrisas»
Año de Reyes
Este fin de año recibí un golpe bajo, el bicho me rompió el invicto y me desmoralizó de tal manera que no quise despedir a 2021 para no dar la bienvenida a este 2022 enfermo. Pero a fin de cuentas 2021 tuvo unos pocos deslices así que después, de pensarlo un poco, decidí comenzar porSigue leyendo «Año de Reyes»
Pixi
De chica yo tenía una perrita raza ter-bal (terreno baldío). Se llamaba Pixiútica, pero en su versión abreviada le decíamos Pixi. Era muy inteligente, paseaba sin correa y se daba cuenta cuando íbamos a someterla a algún pinchazo en la veterinaria porque caminábamos una cuadra más allá de la plaza. Cuando viajábamos en auto leSigue leyendo «Pixi»
Las maestras – Un cuento de Horacio Senet
Viernes de vidriera con Horacio Senet. Un cuento imperdible. Un lujazo tenerlo en este blog para que lo disfruten.
La llamada
Estábamos en el penúltimo año del secundario, ya con ganas de que todo termine y salir del tedio de Aurora para comenzar con el nuevo ritmo de la vida universitaria. Nuestro curso era el más rebelde que había transitado por el colegio hasta el momento y desde la primaria se vislumbraba que iba a serSigue leyendo «La llamada»
Brownie en la tintorería
Era una tarde de verano, de esas en que la ropa se te pega al cuerpo. Llegaba de trabajar y me puse lo más croto que encontré en casa. Remera blanca que contrastaba con mi tono de piel tostado, un par de jeans desteñidos y unas alpargatas con más años que la Patria. Tenía queSigue leyendo «Brownie en la tintorería»
De brownies y chocolates
Recientemente tuve la oportunidad de escuchar una charla Ted donde Angélica Dass, fotógrafa de profesión, contaba cómo se tomó el trabajo de retratar a cuatro mil personas a lo largo del mundo, y clasificar sus tonos de piel tal como lo hace el catálogo Pantone. Encontró que todos son diferentes entre sí, sin distinguir entreSigue leyendo «De brownies y chocolates»
La fuga
Como siempre llegó julio, y con él mi cumpleaños. Entre ramos de flores, bombones de chocolate y algo de ropa chic de las casas que más me gustan, recibí la invitación de un día de SPA para dos personas. El sobre tornasolado por fuera y por dentro el tarjetón escrito en letras ondulantemente doradas indicabaSigue leyendo «La fuga»
Enero – Un cuento de Alejandra Knudsen
Viernes de vidriera con Alejandra Knudsen. Bienvenida al Blog!
Discrepancias idiomáticas
Al abuelo que no conocí. Era español de pura cepa. Llegó con la inmigración de principios de siglo y se instaló en la ciudad de Córdoba. Ya afincado terminó sus estudios de abogacía y su personalidad franca y carismática le abrió las puertas como profesor de Derecho Romano en la Universidad de “la Docta”. EraSigue leyendo «Discrepancias idiomáticas»
El masajista
Entró al spa con ese movimiento etéreo que la hacía única. Como si estuviera suspendida en el aire sin esfuerzo, prolongación de su oficio de azafata de American Airlines. Su figura esbelta se reflejaba en el agua quieta de la piscina mientras el encargado de tomar los turnos para los masajes registraba sus datos enSigue leyendo «El masajista»
Dos que se llevan muy bien
A mis queridos Adita y Tatín Desde chico salió a trabajar de cadete por un azar del destino. Su padre murió cuando era muy joven y siendo el mayor de una familia de cinco hermanos tuvo que aportar a la economía familiar. Él trabajaba a tiempo completo, tomaba el tranvía muy temprano en la mañanaSigue leyendo «Dos que se llevan muy bien»
Arándanos
Llegué a Retiro cerca de la medianoche con ganas de dormir en el viaje. Me esperaba una reunión de comisión directiva con los exportadores de arándanos, y éstas solían ser eternamente largas, además de aburridas. Ocupé mi asiento sobre la fila derecha observando a los pasajeros que iban subiendo y acomodaban los bolsos por encimaSigue leyendo «Arándanos»
La salida
Comenzó su ritual de todos los días. Se levantó de su siesta y se sirvió un té con limón sin azúcar. Todavía tenía puesto el piyama algo gastado en los codos, indicio de que aún no había salido de casa. La barba canosa como su pelo, pedía a gritos una gillette. Se arrellanó en elSigue leyendo «La salida»
El nuevo integrante
Entonces decidimos alquilar un vientre. Ya estábamos grandes, pasados nuestros cincuenta. Los dos sabíamos que esa presencia minúscula nos haría muy bien. No porque estuviéramos cansados el uno del otro, sino porque siempre que hay una nueva vida es como una ráfaga de aire fresco que desintoxica y rejuvenece. Además, nuestros propios hijos ya estabanSigue leyendo «El nuevo integrante»