Se hicieron amigas de grandes. A una le decían Paca, apodo común de muchas Franciscas, y a la otra le decían Tuca, diminutivo de ¨pituca¨, porque era tan elegante…, y porque su familia había tenido campo en la provincia de Buenos Aires y hablaba con esa tonada tan particular de la gente bien.
Las había presentado una compañera del bridge y desde que se conocieron eran una pareja inseparable.
El grupo se reunía martes y jueves y hacían torneos que tenían sede rotativa, cada semana en una casa diferente. Duraban desde el mediodía hasta bien entrada la tarde y ¨las chicas¨ salían entonaditas y con olor a humo, porque a pesar de haber pasado los setenta a todas les gustaba el whisky y el cigarrillo.
De las grandes extensiones de campo a Tuca le había quedado apenas unos centenares de hectáreas en Tandil, donde sus hijos se dedicaban a la cría de animales. El lugar era muy pintoresco, en medio de quebrados, con una laguna que en julio se cubría de hielo y varios rincones soñados para recorrer y entretenerse. Allí pasaba vacaciones de invierno y de verano con ellos y con sus nietos, que la amaban sin medida porque era de esas abuelas fuera de serie, que contaba historias de su abuelo de la época de Rosas, los dejaba tomar un vasito de vino en las comidas y todavía montaba a caballo para plegarse a las travesías hasta el monte de álamos con toda la primada.
Por sugerencia de uno de los hijos, Tuca invitó a Paca a Tandil a pasar un fin de semana largo.
– ¿Por qué no te la traés a Paca? ¡A fin de cuentas, siempre andan juntas y vos te llevás tan bien!
-Y sí, la verdad es que la quiero como a tu tía, que en paz descanse.
Así fue que llegaron a El Pajonal sobre el mediodía y después de instalarse ya salieron del brazo a caminar.
Como la casa estaba en medio de la sierra, las comunicaciones fallaban. Para lograr mejorar la señal el módem se encontraba en una elevación más cerca de la antena, adentro del galpón que hacía las veces de monturero.
Tuca acompañó a Paca hablar con su familia para avisar que había llegado bien, pero al abrir la puerta del galpón, ésta se desprendió de la bisagra y cayó de lleno sobre la pierna de la invitada.
De más está decir que corrieron todos al hospital de la ciudad y de allí partieron como los bomberos a Buenos Aires con Paca enyesada desde el pie hasta la ingle.
Al martes siguiente, Paca se excusó por no asistir a la partida de bridge y Tuca la encontró algo distante en el teléfono.
Cuando Tuca volvió a su casa se encontró con la carta documento. La demanda era millonaria.
Como cordobesa me sale un comentario “ que c…..da”. Me encantó
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Genial Inee Abrazos
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